L O A D I N G
  • By pilas
  • / 3 de marzo de 2020
  • / noticias
En la ladera sur de Montaña Blanca, en el municipio de Tías, Lanzarote

El BosqueCEIP Alcalde Rafael Cedrés y el CEIP Tao

Un grupo de estudiantes lanzaroteños ha transformado su compromiso con el medio ambiente en una acción directa de recuperación natural. A través de la campaña «El Bosque Ecopilas», diversos centros educativos de la isla han logrado financiar la restauración de una zona degradada mediante el reciclaje de baterías usadas.

Un modelo de economía circular y educación

La iniciativa funciona bajo una premisa sencilla pero efectiva: por cada kilogramo de pilas recicladas, los colegios recibían 1€ destinado a proyectos de reforestación. En esta ocasión, el lugar elegido para la plantación ha sido la ladera sur de Montaña Blanca, en el municipio de Tías.

En la jornada participaron activamente alumnos del CEIP Alcalde Rafael Cedrés y el CEIP Tao, quienes contaron con el apoyo de la Fundación Ecopilas y el Cabildo de Lanzarote.

“El objetivo es que los niños y niñas tomen conciencia de la importancia de cuidar su entorno”, señaló Andrés Stinga, responsable del Área de Residuos.

La campaña

Los tres pilares de la iniciativa

Según José Pérez, presidente de la Fundación Ecopilas, este proyecto persigue metas fundamentales para la sostenibilidad:

  1. Protección ambiental: Evitar que los componentes tóxicos de las pilas contaminen el suelo y el agua.

  2. Recuperación de recursos: Reciclar más del 75% de los componentes de las pilas para darles una nueva vida.

  3. Concienciación social: Fomentar el trabajo colaborativo entre estudiantes y administraciones para mejorar el paisaje local.

Recuperando el paisaje canario

Durante la jornada, los escolares plantaron diversas especies autóctonas adaptadas al terreno, entre las que destacan veroles y tabaibas dulces, bejeques y tederas, y tarajales.

Para cerrar la actividad, los participantes realizaron una ruta guiada por el Ayuntamiento de Tías, donde aprendieron sobre los valores naturales y etnográficos de la zona. Como símbolo de este esfuerzo colectivo, se instaló una placa conmemorativa que recuerda la importancia de la colaboración ciudadana en la conservación de Lanzarote.